análisis y crítica de medios de comunicación
María del Cármen Aveiro
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Domingo, 26 de junio de 2005
Por Ignacio Galipo

La voz editorial del suplemento NO de Pagina/12 del 6 de enero reparte culpas entre todos los que tienen algo que ver con el mundo del rock nacional actual. A diferencias de otras publicaciones asume la responsabilidad que le corresponde y a partir de ahí hace un mea culpa. Con esto el medio se siente autorizado para criticar a otros, y opta por publicar múltiples voces, pero la voz que más conmociona es la espontánea de la gente que se expresó en los foros a través de la web.
Mariano Blejman, escribe el primer comentario a través del cual comienza a relacionarse con el tema de la “Tragedia de Cromañón”, sobre cómo se movió el foro de Callejeros. Funcionó como centro de catarsis para que los sobrevivientes dijeran lo que ningún otro podía decir con sus palabras.
Puntualiza el suplemento : “La red invitaban a viajar a Mar del Plata para verlos el 28 y 29 de enero. Iba a ser una fiesta. La banda iba a tocar a la costa para dar multifunciones el tropel de fans que los venía siguiendo había aumentado en el 2004 a un ritmo considerable a las 20 habrá una marcha en pedido de ‘Justicia por nuestros callejeros’ desde Once hasta Plaza de Mayo intentando sobrevivir la pesadilla.”
Comenzaban las primeras horas en la Web. Unos y otros -fans, parientes , amigos, curiosos, periodistas, todos- quieren buscar respuestas a lo que nadie esta en condiciones de dar. En el portal de “Callejeros” -la banda de rock , que convocó a los fans multiplicados geométricamente esa noche del jueves 30 de diciembre para despedir el año en “República de Cromañón”- purgaban los lamentos, ansiedades que rayan con la locura y la culpa ¿a quién? ¿para quiénes?: las ordenanzas, los decretos y las leyes esa tétrica noche no concurrieron a Once, se adelantaron al grupo y comenzaron su imperecedero verano.
Antes de la catástrofe los foros ya advirtieron sobre el crecimiento de la gente, especulaban sobre la cantidad de Teatros que podrían llenar en el verano marplatense. Alerta que nadie escucho: “Eran todos pibes amigos del alma fallecidos” comentaban los amigos en el portal de Callejeros.
Los sobrevivientes describen la pesadilla, hay confusión, los hospitales no dan mucha información, los muertos se actualizaban por Internet. Como las acciones del MERVAL, en este país las tragedias populares tienen mas o menos valor en las mentes colectivas de acuerdo a los muertos: Río Turbio, Río III, Keyvis, la AMIA, etc. La corrupción asesina también manipula el destino de los ciudadanos y trata de despolitizar las muertes: el culpable es un sujeto, nunca el sistema y así nos quieren hacer entender que los desaparecidos son obra de unos militares, no del Estado; los casos de gatillo fácil, son obras de unos agentes de policía, no de la institución, a Kostequi y Santillan -jóvenes piqueteros muertos en el Puente Avellaneda- los llevó a la muerte la exclusión social no lo que la genera. Podríamos seguir debatiendo sobre culpas, tanta desesperación, tanta muerte, Chabán, los músicos.
¿De quien fue la culpa ?, es de Chabán , que en su afán de incrementar la clientela comercial y sus limites para lograrlo olvidando que los orígenes del rock fueron contestatarios, contra la cultura del consumo. Del grupo Callejeros, por multiplicar la ventas de discos y el merchandising, de haber tolerado la venta de más de cuatro mil entradas cuando el lugar es sólo para mil personas y otra vez la culpa que no encuentra destinatario: Chabán, la Justicia, la banda. ¿Y los bebés?, ¿Los nenes guardados en un baño devenido en guardería?, cuántos pendejos muertos, cuantos padres huérfanos de vida, cuantas risas apagadas por una media sombra macabra.
Y el dolor que acumulaba más la bronca y todos los que estuvieron y se salvaron, y los que estaban y observaban (la calle, las marchas, los medios), tremendo homicidio y nuevamente la pregunta sin eco: ¿y los culpables?, ¿y los culpables?. “El gobierno, hijo de puta, la ley, todo es fiesta, y nada cambia” .
Las noticias que se confirmaban: falleció Matías, Juan, Rosario, ningún nombre dejó de invitar a la muerte. Los foros (además de que fueron el espacio donde se podía decir con palabras ajustadas a lo vivido, sin interpretaciones ajenas, sin intermediarios, ni ediciones escrupulosas) eran de pesadilla, de angustia contenida, incertidumbre de despertar y que todo va a ser como siempre. Olvidar nunca.
La negligencia estatal o social, ¿son locos los pibes de las tribus rockeras que tiran bengalas en locales hacinados?, también hace muchos años en la cancha de Boca una bengala mató al joven Basilio, en otra oportunidad lo mismo ocurrió en el acuario Mundo Marino con una nena. La crítica, la censura política, la denuncia, la moral, el cuestionamiento, siempre lo mismo y nosotros, los ciudadanos, sólo hacemos zapping esperando la otra tragedia, la de los otros, que inconscientemente es la nuestra .
Por: Federico González | General | Comentarios (0) | Referencias (0)