análisis y crítica de medios de comunicación
María del Cármen Aveiro
Roberto Gutiérrez
Ignacio Galipo
Iván Villalba
Federico González
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Domingo, 26 de junio de 2005
Por Iván Villalba
La revista Rolling Stone publica el 1° de febrero de 2005 en su edición número 83, como nota de tapa “30/12/04 La peor tragedia de nuestra generación”, en referencia al incendio del local de República de Cromañon, donde murieron 193 personas en una presentación de la banda Callejeros. Esta nota a un mes de la tragedia fue escrita por Pablo Plotkín, que figura en los créditos de la publicación como editor.
La nota ocupa nueve páginas, estructuradas por todo un recorrido de cómo fue la trama que desencadenó la tragedia, mechada con un fuerte planteo crítico al vacío institucional y al alejamiento del Estado en cuestiones tan elementales como brindarle seguridad a sus ciudadanos; un recorrido por la historia cronológica de la banda y su vinculación con Omar Chabán, mencionándolo como mentor de la agrupación, señalándolo como el artífice para que Callejeros dejara la escena under e ingresara a Cromañon, lugar señalado por músicos entrevistados como fundamental para llegar al gran público; el aporte de varios testimonios recogidos de sobrevivientes, médicos, un periodista –Diego Angeli-, que desde su programa de radio encabezó una campaña contra las bengalas en los conciertos y María del Carmen Verdú, abogada de la Coordinadora Contra la Represión Judicial y Policial (CONEPI).
Esta voces, son el soporte que utilizó la publicación para argumentar el título de tapa, recurriendo a otros aditamentos contextuales que refuerzan la idea que plantea el editor, como ser la consecuencias que acarrea un Estado debilitado al que los medios y la ciudadanía le exigen seguridad; el incumplimiento de las normas; anteponer el respeto por la vida al afán de lucro; repensar las circunstancias en que consumimos rock y la manera en que informa la prensa.
Todos estos son disparadores que reflejan el pensamiento esbozado por la publicación, donde las responsabilidades son compartidas, pero los cuestionamiento más pesados recaen en la clase política justificada a partir de que esta situación se generó por un devenir histórico, asociado a la actitud represiva que adoptó el Estado en muchas oportunidades con sus ciudadanos, y más específicamente con los jóvenes, a quienes la abogada Verdú, patrocinante de una de las victimas los calificó como “apenas un sobrante para exprimir”, en clara alusión a la actitud adoptada por el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y señaló a Ibarra como ideólogo de criminalizar a la pobreza y la juventud, a partir de la implementación del código contravencional impuesto por el Jefe de la Comuna Porteña y el Macrismo.
Este punto me pareció sobresaliente ya que la nota tiene muchas vertientes para analizar en cuanto a las responsabilidades que llegan hasta el Gobierno Nacional, con su postura pasiva, revee los hechos pasando por el asesinato de Kostecki y Santillán durante la presidencia interina de Duhalde, donde su Ministro de Seguridad, Juan José Álvarez, fue el responsable político de los asesinatos, a quien recurrió Ibarra cuando se desató la polémica sobre su responsabilidad en la tragedia. Todos estos hechos marcan las pautas sobre dónde cree conveniente la publicación que recaiga la crítica, señalando levemente la implicancia que tiene tanto Chabán como el grupo en el reparto de las responsabilidades.
La publicación se refuerza con una argumentación muy eficaz para sostener su postura de criminalizar y responsabilizar a la clase política y al Estado de las causas que llevaron a la tragedia, apoyada en todo el contexto que le sirvió de marco al periodista, como la vinculación que hizo al relacionar casos resonantes como el de María Soledad Morales y el poder político; Walter Bulacio asesinado por la policía y el conscripto Carrasco asesinado por el Ejercito.
Es fundamental recurrir a las cosas más simples para lograr una buena convivencia entre todos como sociedad civilizada, para reflexionar y tratar que estos hechos no ocurran más, y rescato las palabras de Ciro Pertusi, cantante de Ataque 77 escrita en una carta abierta poco días después de la tragedia: “no podemos interpretar que para divertirnos tenemos que violar el espacio ajeno … es una actitud fachista”
Por: Federico González | General | Comentarios (0) | Referencias (0)