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	<title>Grupo 5 / Crítica de Medios</title>
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	<description>análisis y crítica de medios de comunicación</description>
	<dc:language>es</dc:language>	<dc:date>2006-12-10T03:09:20Z</dc:date>
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<item rdf:about="http://grupocinco.bitacoras.com/archivos/2005/06/26/introduccion">
	<title>Introducción</title>
	<link>http://grupocinco.bitacoras.com/archivos/2005/06/26/introduccion</link>
	<dc:date>2005-06-26T09:21:28Z</dc:date>
	<dc:creator>Federico González</dc:creator>
	<dc:subject>General</dc:subject>
	<content:encoded><![CDATA[En el siguiente trabajo abordamos el análisis crítico de la primera aparición de las revistas dedicadas a la juventud más populares, y los suplementos juveniles de los diarios Página/12, La Nación y Clarín; luego de la tragedia de República de Cromañón, para ver qué era lo primero que se les decía (y qué no se decía) a los jóvenes sobre ese tema.<br />
Nuestro objeto de estudio se circunscribe a las revistas <a href="http://www.zonarevistas.com.ar/site/revista.asp?revistaId=11&numeroId=404&anio=2005" target="_blank">Rolling Stones</a> y Soy Rock de febrero de 2005; y de los suplementos juveniles de los matutinos nombrados:<br />
-<a href="http://www.pagina12.com.ar/suplementos/no/index.php?tipo=0&fecha=2005-01-07&PHPSESSID=ca0aa4315cfb51e6f9ad7fc4f6546cbc" target="_blank">el No del jueves 6 de enero</a>,<br />
-<a href="http://www.lanacion.com.ar/archivo/IndexSeccion.asp?sector_id=12&fecha=07/01/2005&publicacion_id=12697&categoria_id=311" target="_blank">el Vía Libre del viernes 7 de enero</a>,<br />
-<a href="http://www.clarin.com/suplementos/si/2005/01/07/index.html" target="_blank">y el Sí del viernes 7 de enero</a>.<br />
La tragedia de Cromañon sucedió el 30 de diciembre del 2004. Un jueves. Los suplementos de los diarios Clarín y La Nación que salieron al día siguiente ya estaban impresos. El primer mensaje destinado a los jóvenes de cada uno de estos diarios (y de Página/12), a través de sus suplementos juveniles, se produjo una semana más tarde. <br />
Algo parecido ocurrió con las revistas. Tanto la tradicional Rolling Stones, como la más nueva, pero no mucho menos popular, Soy Rock; se dedicaron al tema recién en sus ediciones de febrero.<br />
La decisión metodológica del grupo fue la de tomar dichos números como nuestro objeto de estudio, ya que nos confería la posibilidad de un doble juego: por un lado, podríamos ver cuál fue el primer mensaje que cada medio le destinaba a sus lectores en sus espacios dedicados a los jóvenes; por otro, teníamos en cuenta que ese primer mensaje no era un acto reflejo, sino que cada medio había contado con el tiempo suficiente para meditar sus decisiones editoriales, para definir qué publicar y qué no publicar sobre la tragedia de Cromañon. Creemos, además, que el tiempo que transcurrió hasta ahora, después de la saturación de información y opinión que generó el tema, es el apropiado para permitirnos tener la perspectiva que necesitamos.<br />
Cada uno de los integrantes del grupo abordó una de las publicaciones antedichas, a través de una mirada crítica sobre el aspecto que consideró más relevante, o a través del cual juzgó que podía obtener las conclusiones más interesantes. <br />
Sobre los mismos objetos, los lectores pueden sentir que se podrían haber dicho otras cosas. Es así porque cada mirada sobre un mismo objeto percibe al mismo de una manera peculiar. No es nuestra intención presentar un discurso que aspire a la categoría de análisis científico. Lo que presentamos a continuación, es nuestra mirada particular tamizada por un sentido crítico sobre lo que los medios masivos de comunicación nos dicen y, en este caso, lo que nos han dicho a los jóvenes sobre un tema del que tantas cosas (entre ellas, tantas barbaridades) se han dicho por múltiples canales.<br />
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</item>
<item rdf:about="http://grupocinco.bitacoras.com/archivos/2005/06/26/rolling-stones-otra-mirada-sobre-la-tragedia-de-cromanon">
	<title>Rolling Stones: otra mirada sobre la tragedia de Cromañón</title>
	<link>http://grupocinco.bitacoras.com/archivos/2005/06/26/rolling-stones-otra-mirada-sobre-la-tragedia-de-cromanon</link>
	<dc:date>2005-06-26T08:44:28Z</dc:date>
	<dc:creator>Federico González</dc:creator>
	<dc:subject>General</dc:subject>
	<content:encoded><![CDATA[Por Iván Villalba<br />
La revista Rolling Stone publica el 1° de febrero de 2005 <a href="http://www.zonarevistas.com.ar/site/revista.asp?revistaId=11&numeroId=404&anio=2005" target="_blank">en su edición número 83</a>, como nota de tapa “<a href="http://www.rollingstonela.com/notaMostrar_cs.asp?nota_id=674530&high=croma%F1on" target="_blank">30/12/04 La peor tragedia de nuestra generación</a>”, en referencia al incendio del local de República de Cromañon, donde murieron 193 personas en una presentación de la banda Callejeros. Esta nota a un mes de la tragedia fue escrita por Pablo Plotkín, que figura en los créditos de la publicación como editor. <br />
La nota ocupa nueve páginas, estructuradas por todo un recorrido de cómo fue la trama que desencadenó la tragedia, mechada con un fuerte planteo crítico al vacío institucional y al alejamiento del Estado en cuestiones tan elementales como brindarle seguridad a sus ciudadanos; un recorrido por la historia cronológica de la banda y su vinculación con Omar Chabán, mencionándolo como mentor de la agrupación, señalándolo como el artífice para que Callejeros dejara la escena under e ingresara a Cromañon, lugar señalado por músicos entrevistados como fundamental para llegar al gran público; el aporte de varios testimonios recogidos de sobrevivientes, médicos, un periodista –Diego Angeli-, que desde su programa de radio encabezó una campaña contra las bengalas en los conciertos y María del Carmen Verdú, abogada de la Coordinadora Contra la Represión Judicial y Policial (CONEPI).<br />
Esta voces, son el soporte que utilizó la publicación para argumentar el <a href="http://www.zonarevistas.com.ar/site/tapa_ampliada.asp?revistaId=11&numeroId=404" target="_blank">título de tapa</a>, recurriendo a otros aditamentos contextuales que refuerzan la idea que plantea el editor, como ser la consecuencias que acarrea un Estado debilitado al que los medios y la ciudadanía le exigen seguridad; el incumplimiento de las normas; anteponer el respeto por la vida al afán de lucro; repensar las circunstancias en que consumimos rock y la manera en que informa la prensa. <br />
Todos estos son disparadores que reflejan el pensamiento esbozado por la publicación, donde las responsabilidades son compartidas, pero los cuestionamiento más pesados recaen en la clase política justificada a partir de que esta situación se generó por un devenir histórico, asociado a la actitud represiva que adoptó el Estado en muchas oportunidades con sus ciudadanos, y más específicamente con los jóvenes, a quienes la abogada Verdú, patrocinante de una de las victimas los calificó como “apenas un sobrante para exprimir”, en clara alusión a la actitud adoptada por el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y señaló a Ibarra como ideólogo de criminalizar a la pobreza y la juventud, a partir de la implementación del código contravencional impuesto por el Jefe de la Comuna Porteña y el Macrismo. <br />
Este punto me pareció sobresaliente ya que la nota tiene muchas vertientes para analizar en cuanto a las responsabilidades que llegan hasta el Gobierno Nacional, con su postura pasiva, revee los hechos pasando por el asesinato de Kostecki y Santillán durante la presidencia interina de Duhalde, donde su Ministro de Seguridad, Juan José Álvarez, fue el responsable político de los asesinatos, a quien recurrió Ibarra cuando se desató la polémica sobre su responsabilidad en la  tragedia. Todos estos hechos marcan las pautas sobre dónde cree conveniente la publicación que recaiga la crítica, señalando levemente la implicancia que tiene tanto Chabán como el grupo en el reparto de las responsabilidades.<br />
La publicación se refuerza con una argumentación muy eficaz para sostener su postura de criminalizar y responsabilizar a la clase política y al Estado de las causas que llevaron a la tragedia, apoyada en todo el contexto que le sirvió de marco al periodista, como la vinculación que hizo al relacionar casos resonantes como el de María Soledad Morales y el poder político; Walter Bulacio asesinado por la policía y el conscripto Carrasco asesinado por el Ejercito.<br />
Es fundamental recurrir a las cosas más simples para lograr una buena convivencia entre todos como sociedad civilizada, para reflexionar y tratar que estos hechos no ocurran más, y rescato las palabras de Ciro Pertusi, cantante de Ataque 77 escrita en una carta abierta poco días después de la tragedia: “no podemos interpretar que para divertirnos tenemos que violar el espacio ajeno … es una actitud fachista”<br />
]]></content:encoded>
</item>
<item rdf:about="http://grupocinco.bitacoras.com/archivos/2005/06/26/soy-rock-no-tan-rock">
	<title>Soy Rock... no tan rock</title>
	<link>http://grupocinco.bitacoras.com/archivos/2005/06/26/soy-rock-no-tan-rock</link>
	<dc:date>2005-06-26T08:24:37Z</dc:date>
	<dc:creator>Federico González</dc:creator>
	<dc:subject>General</dc:subject>
	<content:encoded><![CDATA[Por Federico González<br />
Soy Rock (SR) es una revista relativamente nueva. La de febrero de este año, era la número diez. Sin embargo goza de cierta popularidad. La logró en gran medida, gracias a un golpe publicitario que perpetraron en junio del año pasado, cuando en <a href="http://grupocinco.bitacoras.com/img/luna%20y%20chau.jpg" target="_blank">su número 2 pusieron en tapa </a>un título que sugería que Bersuit (la banda más popular del momento) se disolvía: “¿Luna y chau?”. El títular no se sostenía en el contenido de la nota central. <br />
Ocho meses después, Bersuit vuelve a ser tapa de SR. Esta vez el título de <a href="http://grupocinco.bitacoras.com/img/tapa.jpg" target="_blank">tapa -“Mucho ojo”-</a> está acompañado por una volanta que no elude el tema que conmociona al mundo del rock, pero que a la vez sugiere que el rock no se terminó el 30 de diciembre del 2004, sino que sigue vivo, por ejemplo, en los festivales veraniegos: “Bersuit, antes de Cosquín y después de Cromañón”.<br />
En el retiro de tapa, la voz del medio se refiere a la tragedia a través de cuatro párrafos bajo el título: “<a href="http://grupocinco.bitacoras.com/img/hoja%203.jpg" target="_blank">Es raro</a>”. Los que hacen SR -digo tercerizando la firma del editorial- repasan las razones por las que la tapa es de Bersuit: la revista les debe explicaciones por la tapa de junio de 2004, la banda crece en popularidad, pero “sobre todo, porque se trata de una banda con las ideas lo suficientemente claras como para dar una opinión lúcida y desde adentro sobre cómo seguir después del desastre de Cromañón”. <br />
A diferencia de <a href="http://www.thenewfuture.net/revistalamano/web/articuloselecta.php?idArticulo=20" target="_blank">la revista La Mano, que sólo habló de la tragedia en su editorial de enero, con la excusa de “no escarbar más en el dolor ajeno”</a>, el  tema en SR atraviesa no solamente la entrevista a Bersuit, sino también <a href="http://grupocinco.bitacoras.com/img/carajo.jpg" target="_blank">la de Carajo </a>y la <a href="http://grupocinco.bitacoras.com/img/hoja%2059.jpg" target="_blank">nota sobre el Gesell Rock</a>, el primer festival de verano al aire libre. Las atraviesa, como algo ajeno pero omnipresente, exógeno pero intrínseco: Cromañón está afuera, ya pasó, pero nadie en el mundo del rock puede quitárselo de encima o, mejor dicho, de adentro.<br />
Muchas y muy disímiles fueron las actitudes que los medios gráficos dedicados a los jóvenes asumieron en relación al 30 de diciembre. Desde la elección por el silencio de La Mano, hasta la profunda <a href="http://www.pagina12.com.ar/suplementos/no/vernota.php?id_nota=1509&sec=12&PHPSESSID=ca0aa4315cfb51e6f9ad7fc4f6546cbc" target="_blank">autocrítica del No </a>de Página/12 sobre el periodismo <i>del palo</i>. SR no expresa una autocrítica honda, como la del No, sino que en una nota de cuatro páginas (“De boliches y cabezas rodantes”, páginas <a href="http://grupocinco.bitacoras.com/img/hoja%2018.jpg" target="_blank">18</a>, <a href="http://grupocinco.bitacoras.com/img/hoja%2019.jpg" target="_blank">19</a>, <a href="http://grupocinco.bitacoras.com/img/hoja%2020.jpg" target="_blank">20</a> y <a href="http://grupocinco.bitacoras.com/img/hoja%2021.jpg" target="_blank">21</a>), expone, en primer lugar, todas las responsabilidades del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, y, luego, los inconvenientes de cerrar las discotecas masivamente, y la situación legal de Callejeros. No expresa una autocrítica honda, repito, pero intenta <i>zafar del careteo </i>(esta clase de neologismos suele decir mucho más que cualquier expresión académicamente correcta): en parte de las tres carillas dedicadas al correo de lectores, ante la reprobación de algún lector sobre el contenido de la revista en números anteriores, los editores admiten: “<a href="http://grupocinco.bitacoras.com/img/correo%20de%20lectores.jpg" target="_blank">Asumimos públicamente que hemos celebrado las bengalas en los shows de rock sin haber advertido el riesgo que significaba esa clase de ritual, y nos proponemos, a partir de ahora, estar más atentos a ese tipo de cosas</a>...”<br />
Y dije que <u>intenta</u> <i>zafar del careteo </i>porque al final queda el sabor de que no es suficiente, de que el aparente hacerse cargo no es más que un elemento argumentativo de una posterior justificación. La actitud de La Mano es más franca. No hablará de Cromañon, pero dice por qué no lo hará y, antes que nada, asume su responsabilidad cuando habla “<a href="http://www.thenewfuture.net/revistalamano/web/articuloselecta.php?idArticulo=20" target="_blank">del complot de silencio al que tácitamente adherimos muchos de los que deberíamos informar fielmente lo que vemos, porque está implícito en nuestra tarea de periodistas</a>.” <br />
La actitud de SR es, finalmente, la de limpiarse de toda responsabilidad y de no salpicar demasiado de culpas a los que tienen relación con el mundo del rock, que es el mundo con el que tiene relación la revista. Es decir, en primer lugar, limpiar el rol del periodismo <i>del palo</i>. En segundo, tratar de manchar lo menos posible a los empresarios, a los músicos y a los muchachos que van a los recitales. Porque los empresarios son los que movilizan la industria sobre la que la revista trabaja y, eventualmente, son anunciantes. Los músicos son los que dan las entrevistas que se publican, se dejan fotografiar, y hasta perdonan una picardía editorial como la del número 2 de SR. Y los chicos que van a los recitales son los que compran las revistas. Todas esas responsabilidades no repartidas, las arroja juntas sobre la clase política que, después de todo, nada tiene que ver con ese mundo del rock. La política no es rock.<br />
SR, tiene una columna dedicada a una corta entrevista a personajes del rock, en la que después de algunas preguntas sobre la vida cotidiana, <a href="http://grupocinco.bitacoras.com/img/veredicto.jpg" target="_blank">juzgan qué tan ‘rock’ es el entrevistado</a>. Si juzgamos que el rock en nuestra historia, la de los argentinos, pasó por épocas en las que asumió un compromiso social con la realidad política, y se hizo cargo de su rol en una sociedad sin libertad y se involucró en la denuncia aún corriendo riesgos; y a esa actitud la comparamos con el grado de compromiso que asumió SR en el tratamiento del tema en cuestión, y evaluamos su capacidad de hacerse cargo de lo que le corresponde por el solo hecho de ser un elemento activo e influyente en el mundo del rock, y consideramos su nivel de involucramiento con todos los agentes que tienen influencia en ese mundo; nuestro veredicto sobre la revista es... <b>¡SR no es muy rock!</b><br />
]]></content:encoded>
</item>
<item rdf:about="http://grupocinco.bitacoras.com/archivos/2005/06/26/cromanon-ecos-en-la-web">
	<title>Cromañon:  ecos en la Web</title>
	<link>http://grupocinco.bitacoras.com/archivos/2005/06/26/cromanon-ecos-en-la-web</link>
	<dc:date>2005-06-26T08:01:26Z</dc:date>
	<dc:creator>Federico González</dc:creator>
	<dc:subject>General</dc:subject>
	<content:encoded><![CDATA[Por Ignacio Galipo<br />
<a href="http://www.callejeros.com.ar" target="_blank"</a><img src="http://grupocinco.bitacoras.com/img/sitio%20de%20callejeros.jpg" title="El sitio de Callejeros momentos después de la tragedia"/><br />
<a href="http://www.pagina12.com.ar/suplementos/no/vernota.php?id_nota=1509&sec=12&PHPSESSID=ca0aa4315cfb51e6f9ad7fc4f6546cbc" target="_blank">La voz editorial </a>del suplemento NO de Pagina/12 <a href="http://www.pagina12.com.ar/suplementos/no/index.php?tipo=0&fecha=2005-01-07&PHPSESSID=ca0aa4315cfb51e6f9ad7fc4f6546cbc" target="_blank">del 6 de enero </a>reparte culpas entre todos los que tienen algo que ver con el mundo del rock nacional actual. A diferencias de otras publicaciones asume la responsabilidad que le corresponde y a partir de ahí hace un mea culpa. Con esto el medio se  siente autorizado para criticar a otros, y opta por publicar <a href="http://www.pagina12.com.ar/suplementos/no/vernota.php?id_nota=1510&sec=12&PHPSESSID=ca0aa4315cfb51e6f9ad7fc4f6546cbc" target="_blank">múltiples voces</a>, pero la voz que más conmociona es la espontánea de la gente que se expresó en <a href="http://www.pagina12.com.ar/suplementos/no/vernota.php?id_nota=1511&sec=12&PHPSESSID=ca0aa4315cfb51e6f9ad7fc4f6546cbc" target="_blank">los foros a través de la web</a>.    <br />
Mariano Blejman, escribe el primer comentario a través del cual comienza a relacionarse con  el tema de la “Tragedia  de Cromañón”, sobre cómo se movió el foro de Callejeros. Funcionó como centro de catarsis para que los sobrevivientes dijeran lo que ningún otro podía decir con sus palabras.<br />
Puntualiza el suplemento : “La red invitaban a viajar a Mar del Plata para verlos el 28 y 29 de enero. Iba a ser una fiesta. La banda iba a tocar a la costa para dar multifunciones el tropel de fans que los venía siguiendo había aumentado en el 2004 a un ritmo considerable a las 20 habrá una marcha en pedido de ‘Justicia por nuestros callejeros’ desde Once hasta Plaza de Mayo intentando sobrevivir la pesadilla.” <br />
Comenzaban las primeras horas  en la Web. Unos y otros -fans,  parientes , amigos, curiosos, periodistas, todos- quieren buscar respuestas a lo que nadie  esta en condiciones de dar. En el portal de “Callejeros” -la banda de rock , que convocó a los fans multiplicados geométricamente esa noche del jueves 30 de diciembre  para despedir el año en “República de Cromañón”- purgaban los lamentos, ansiedades que rayan con la locura y la culpa ¿a quién? ¿para quiénes?: las ordenanzas, los decretos y las leyes esa tétrica noche no concurrieron a Once, se adelantaron al grupo y comenzaron su imperecedero verano.<br />
Antes de la catástrofe los foros ya advirtieron sobre el crecimiento de la gente, especulaban sobre la cantidad de  Teatros que podrían llenar en el verano marplatense. Alerta que nadie escucho: “Eran todos pibes amigos del alma fallecidos” comentaban los amigos en el  portal de Callejeros.<br />
Los sobrevivientes  describen  la pesadilla, hay confusión, los hospitales no dan mucha información, los muertos se actualizaban por Internet. Como las acciones del MERVAL,  en este país las tragedias populares tienen mas o menos valor  en las mentes colectivas  de acuerdo a los muertos: Río Turbio, Río III, Keyvis, la AMIA, etc. La corrupción asesina  también manipula el destino de los ciudadanos y trata de despolitizar las muertes: el culpable es un sujeto, nunca el sistema y así nos quieren hacer entender que los desaparecidos son obra de unos militares, no del Estado;  los casos de  gatillo fácil, son obras de unos  agentes  de policía, no de la institución, a Kostequi  y Santillan  -jóvenes piqueteros muertos en el Puente Avellaneda- los llevó a la muerte la  exclusión social  no lo que la genera. Podríamos seguir debatiendo sobre culpas, tanta desesperación, tanta muerte,  Chabán,  los músicos.<br />
¿De quien fue la culpa ?, es de Chabán , que en su afán de incrementar la clientela  comercial y sus limites para lograrlo olvidando que los orígenes del rock fueron contestatarios, contra la cultura del consumo. Del grupo Callejeros,  por multiplicar  la ventas de discos y el merchandising, de haber tolerado la venta de más de cuatro mil entradas cuando el lugar es sólo para mil personas y otra vez la culpa que no encuentra destinatario: Chabán, la Justicia, la banda. ¿Y los bebés?, ¿Los nenes guardados en un baño devenido en  guardería?, cuántos pendejos muertos, cuantos padres huérfanos de vida, cuantas risas apagadas por una media sombra macabra.  <br />
Y el dolor  que acumulaba más  la bronca y todos los que estuvieron y se salvaron, y los que estaban y observaban (la calle, las marchas, los medios), tremendo homicidio y nuevamente la pregunta sin eco: ¿y los culpables?,  ¿y los culpables?. “El gobierno, hijo de puta, la ley, todo es  fiesta, y nada  cambia” . <br />
Las noticias  que  se confirmaban:  falleció Matías, Juan, Rosario, ningún nombre dejó de invitar a la muerte. Los foros (además de que fueron el espacio donde se podía decir con palabras ajustadas a lo vivido, sin interpretaciones ajenas, sin intermediarios, ni ediciones escrupulosas) eran de pesadilla, de angustia contenida, incertidumbre de despertar  y  que todo va a ser como siempre. Olvidar nunca.<br />
La negligencia estatal o social, ¿son locos los pibes de las tribus rockeras que tiran bengalas  en locales hacinados?, también hace muchos años en la cancha de Boca una bengala mató al joven Basilio,  en otra oportunidad  lo mismo ocurrió en el acuario  Mundo Marino con una nena. La crítica, la censura política, la denuncia, la moral, el cuestionamiento, siempre lo mismo y nosotros, los ciudadanos, sólo hacemos zapping esperando la otra tragedia, la de los otros, que inconscientemente es la nuestra . <br />
]]></content:encoded>
</item>
<item rdf:about="http://grupocinco.bitacoras.com/archivos/2005/06/26/lo-mejor-parece-que-es-quedarse-afuera">
	<title>Lo mejor parece que es quedarse afuera.</title>
	<link>http://grupocinco.bitacoras.com/archivos/2005/06/26/lo-mejor-parece-que-es-quedarse-afuera</link>
	<dc:date>2005-06-26T08:00:17Z</dc:date>
	<dc:creator>Federico González</dc:creator>
	<dc:subject>General</dc:subject>
	<content:encoded><![CDATA[Por Roberto Gutiérrez<br />
Resultará muy difícil a lo largo de esta nota abstraerse de la crítica que los medios gráficos destinados a los jóvenes hicieron de lo sucedido el 30 de diciembre en República Cromañon y el sentir de cada uno por lo sucedido y la realidad actual de nuestro país en referencia a este caso. <br />
Será difícil porque no se trata de un fracaso en la convocatoria, una falla de sonido, una estafa en la venta de entradas, en saber si el rock es más o menos que la cumbia,  o cualquier otro motivo que sea merecedor de la atención de la opinión pública; se trata de vidas humanas y de muerte.<br />
Aclarado esto, podemos pasar a observar qué tratamiento le dio en su primer salida pos tragedia el suplemento Vía Libre, inserto en el diario La Nación los días viernes y dedicado a los jóvenes. El mismo sale en concordancia con otros similares: “Si” del diario Clarín y “No” de Pagina/12 (los jueves); la elección de los días no es casual: avecina las movidas del fin de semana. En este suplemento se les da tratamiento a todas las actividades de cualquier tipo que involucren a los jóvenes, en especial a aquellas que están vinculadas a nuestra cultura (música, arte, costumbres, ritos, modas, etc.).<br />
<a href="http://www.lanacion.com.ar/archivo/IndexSeccion.asp?sector_id=12&fecha=07/01/2005&publicacion_id=12697&categoria_id=311" target="_blank">El 7 de enero del 2005</a>, primera publicación salida pos Cromañón, Via Libre optó por realizar una <a href="http://www.lanacion.com.ar/archivo/nota.asp?nota_id=669063&origen=acumulado&acumulado_id=" target="_blank">trascripción de distintos testimonios </a>de personas vinculadas a la movida del rock, centrando el objetivo en lo que “los otros” dicen, lo que permitiría intuir que “nosotros” (medio) de esto no opinamos. El lamentablemente desaparecido profesor Walter Micelli, titular de la Cátedra Taller de Producción Gráfica 1 de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata había realizado un excelente trabajo sobre los diarios nacionales y en uno de sus títulos decía “Los medios incluyen y excluyen Información”.<br />
Esta mención viene a colación porque el suplemento dejó que los demás tomaran una posición y asumieran el análisis de lo sucedido, interviniendo sólo desde el título “El dolor, una voz en común” y la bajada (párrafo que sintetiza el contenido de la nota) posicionándose afuera de lo sucedido. Si bien esto por sí mismo es tomar una posición, el desarrollo de cualquier análisis podría haberlos involucrado: incluyeron información proporcionada por otros, excluyeron su propia información. ¿Por qué podría haberlos involucrado?. Porque la movida del rock no es sólo un grupo de hombres o mujeres capaces de subir a un escenario y realizar la más brillante interpretación de temas propios o ajenos. La movida del rock la componemos todos:  músicos, cantantes, técnicos, managers, fans, amigos, hijos, padres, gobierno, empresarios musicales, y los medios; capaces de convocar a una multitud o ignorar un hecho. <br />
La movida del rock es parte de nuestra cultura, de nuestra vida, al igual que lo es la cumbia, el tango, la pintura, el fútbol, el teatro. Quienes pudimos asistir alguna vez a alguna presentación de las que realizaba Alejandro Dolina en el subsuelo del tradicional café Tortoni, sabemos muy bien que si bien no se tiraban bengalas ni se permitía fumar, el lugar resultaba una trampa mortal en caso de un accidente, y esto sólo por citar un ejemplo lejano al rock.<br />
Volviendo al suplemento Vía Libre, quien tuvo a su cargo la producción y los textos en “El dolor, una voz común”, Sebastián Espósito, realiza un único aporte a la nota, diciendo en la bajada: “En medio de la tristeza y de las innumerables muestras de solidaridad después de la tragedia en República Cromagñon, los protagonistas del rock no salen de su estupor”. Toda una posición, “ellos” son los que no salen de su estupor. Agrega, “…de ahora en más, la seguridad en los recitales debe ser exigida por todos”; «deberíamos» exigirla todos, incluidos los medios, incluido Espósito.<br />
Los testimonios deberían ser analizados partiendo de la pregunta que se le realizó a cada uno de los que ofrecieron su aporte. Hay que tener en cuenta que la formulación de preguntas también muestran una posición.  Así, Teri, guitarrista del grupo Carajo dice que ellos cuidan a la gente “… desde las letras y nuestros mensajes …” y agrega “ … nos sentimos todos culpables …”.  Mundy Epifanio, manager de ataque 77, dice que “…hay un sector social que perdió el respeto por la vida…”, y agrega “.. esto iba a suceder en cualquier momento y Chabán tiene gran parte de la culpa porque la puerta estaba cerrada…”. Pablo Valente (periodista y productor) dice: “Yo era el encargado de organizar el Oeste Rock, en diciembre, en el Club Gimnasia, que finalmente nunca se hizo.” y así continúa explicando los motivos que no permitieron la realización del festival. La empresa Nación Alternativa Producciones, emitió un comunicado en el que expresa su dolor por lo ocurrido y asegura que en el programa de espectáculos previsto para enero en Mar del Plata están dadas todas las medidas de seguridad. <br />
¿Cuál fue la cuestión que generó esta disparidad de respuestas?. El medio se encargó de encomillar todos los testimonios dejando en claro quiénes fueron los responsables de los dichos; ninguno de ellos posee aporte alguno realizado por periodista, productor o integrante de la redacción.  <br />
No obstante, existe una gran cantidad de testimonios que cargan la responsabilidad en Chabán, haciendo un esfuerzo parece que en algún aspecto el medio intentó tomar una posición. Dice Jorge Castro, manager de Divididos: “ … hasta cada uno de los miembros del grupo, pensó que esa puerta de emergencia estaba abierta, pensó en la buena fe de Chabán.” Sebastián Escofet, músico, expresa que: “Omar Chabán es un personaje conocido por todos, detestado, …” . Aporta Guillermo Bandoni, sonidista, “ …empecemos a boicotear los eventos que nos toquen en lugares que no están en condiciones para trabajar (…) como los sitios de Omar Chabán y de otros productores irresponsables”. En este último caso hubiera sido bueno conocer los nombres de los otros productores.<br />
En menor medida, también se carga sobre el Estado, dice Pocho Rocca, manager de los piojos, “El cambio no pasa por dejar de tocar sino por buscarle una solución para que no vuelva a pasar algo así, fundamentalmente por los lugares, que tienen  que tener salidas de emergencia y estar debidamente habilitados”. Escofet agrega a lo ya dicho “El rock está manejado por muy pocos empresarios, el Estado debería controlarlos, todos sabemos quiénes son”. Dice Miguel Botafogo Vilanova, músico, “Si no hacemos algo para cambiar las cosas (…) nos convertiremos en cómplices de los empresarios inescrupulosos y de los funcionarios coimeros …”<br />
En el mismo suplemento, y con el título “En la Web, los seguidores pidieron más conciencia”, se realiza un detalle de la explosión que se produjo, a partir del 30 de diciembre, en este escenario virtual en el que todos tienen participación y opinión intentando diversificar las miradas, pero realizando un pormenorizado recorte de lo expresado por los jóvenes, no aparece un posición del medio, un trabajo de investigación u opinión alguna. <br />
Cabe destacar que en cada una de las lecturas detallada de lo aportado por los distintos actores sociales involucrados, salvo alguna excepción, los culpables son los otros. Los medios son actores sociales fundamentales en la vida y como tales deberían, en este caso, tener un mayor involucramiento siguiendo el concepto de poder hacer sentido en la sociedad partiendo desde la comunicación.<br />
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	<title>Legitimar desde la palabra</title>
	<link>http://grupocinco.bitacoras.com/archivos/2005/06/26/legitimar-desde-la-palabra</link>
	<dc:date>2005-06-26T07:41:14Z</dc:date>
	<dc:creator>Federico González</dc:creator>
	<dc:subject>General</dc:subject>
	<content:encoded><![CDATA[Por María del Cármen Aveiro<br />
En el suplemento <a href="http://www.clarin.com/suplementos/si/2005/01/07/index.html" target="_blank">Sí de Clarín del 7 de enero</a>, aparecen las voces de Callejeros y su entorno (<a href="http://www.clarin.com/suplementos/si/2005/01/07/3-00401.htm" target="_blank">Sosteniendo su propio dolor</a>), de otros músicos de rock (<a href="http://www.clarin.com/suplementos/si/2005/01/07/3-00501.htm" target="_blank">Los músicos</a>), de los lectores (<a href=" http://www.clarin.com/suplementos/si/2005/01/07/3-00801.htm" target="_blank">Voces, solo voces</a>), de un periodista que fue a rescatar víctimas (<a href="http://www.clarin.com/suplementos/si/2005/01/07/3-00222.htm" target="_blank">Flotando en el decorado de una pesadilla</a>)... pero, fundamentalmente, aparece como voz legítima para opinar sobre la tragedia, a una semana de ocurrida, la de los empresarios (<a href="http://www.clarin.com/suplementos/si/2005/01/07/3-00301.htm" target="_blank">"Un antes y un después"</a>).<br />
Legitimar desde la palabra responsable, parece marcar el comienzo de una nueva etapa en los boliches argentinos. Esto se puede expresar en las voces de representantes de la noche como Daniel Grinbank (manager y productor), Roberto Costa (responsable del Quilmes Rock) o Daniel Vásquez (cámara de discotecas y entretenimientos). Hablar de lo que se debería hacer desde la legalidad es una falacia, como expresar que esto se podía haber evitado desde lo previsible.<br />
 Tomar la palabra de los empresarios después de sucedido lo de Cromañon, es otro cachetazo de las voces de los medios para “hacer leña del árbol caído”. Quizás la visión economicista no les deje ver que esa trágica noche, la fatalidad estaba dispuesta a jugarnos una mala pasada. Respetar a las víctimas sería no abrir un manual de instrucciones sobre lo que se debería haber hecho bien para que esto no sucediera.<br />
Gringank lo calificó como un 11 de setiembre, algo que bajo ningún concepto podía haber sucedido, pero SUCEDIÓ. Ahora nos queda mirar para los costados o hacer medidas preventivas coherentes para evitar futuros Cromañón. Esta idea la describe Vásquez, cuando es desplazado de su cargo por Osvaldo Rizzo para marcar que no es lo mismo autorización que habilitación. Todo se reduce a un error semántico, mientras que la culpa sigue pasando de mano en mano como una brasa.<br />
Desde lo que evita enunciar el suplemento, a través de las “voces autorizadas” que recoge, se desprende que todos realizaron los deberes correctamente, mientras que Chabán es el enemigo público y recaen en él todas las culpas. No hay errores del gobierno, no hay culpa de los controles previos, solo hay un resultado fatídico de -hasta el momento de publicada la nota- 188 víctimas esparcidas en una vereda, como prueba de que las cosas no se hicieron como correspondían. <br />
La postura del suplemento “SI” nos lleva a reflexionar hasta qué punto es válido hablar desde las voces autorizadas para hacerlo. Claro, si está realmente autorizada para hablar desde la legalidad, porque los chicos lo único que hicieron fue ir a ver un recital de su grupo preferido y  ellos también tienen mucho que decirnos desde “la legalidad” del horror vivido.<br />
Los empresarios de la noche parecen tomarlo desde el lado de la negación: “esto no puede suceder porque hay medidas preventivas…”<br />
¿Es correcto tirar bengalas, usar material inflamable o agrupar más gente de lo debido en un recinto cerrado? Los mecanismos de control recaen en las víctimas, o simplemente en la persona que tiró esa famosa bengala que provocó el incendio.<br />
Todos estamos legitimados para hablar, sobre lo correcto y lo incorrecto después que sucedieron las cosas. Pero las voces de los encargados de la noche lo toman como una desgracia inesperada y única en sus memorias.<br />
Si ahora hay que replantearse que los permisos otorgados para estos eventos estuvieron mal desde el principio, entonces recaemos en que los portadores de la palabra legitimada por el Sí, estuvieron haciendo las cosas mal. ¿Porque no se hacen cargo de su parte de responsabilidad?<br />
Si en lugar de en Cromañón el incendio hubiese sido en un local, por ejemplo, de Grinbank, su voz que tiene para el Sí la autoridad para opinar; sería la voz por todos ignorada de Chabán, y éste, junto con otros, hubiesen salido a decirnos que esto fue un imprevisto.<br />
    La industria del rock, esta golpeada pero desde la visión empresarial, cuando en las boleterías se refleje el efecto causado en Cromañon. Inevitablemente va a sucumbir el miedo en las manos de los padres, que no van querer que sus hijos vayan a espectáculos de rock, o que acudan a los boliches que no estén en condiciones.<br />
Abrir un capítulo después del 30 de diciembre es como abrir una herida profunda y difícil de sanar. Sería bueno que haya un mínimo de respeto para los familiares de las víctimas. <br />
A una semana del hecho tomar de referentes a voces de empresarios fue como expresar que todo se puede prever desde la legalidad, pero que esto sucumbió a todo lo previsto y en todo caso hay que echarle la culpa a la fatalidad. <br />
Nuestra experiencia nos demuestra que las cosas no son “tan así”, solo que parece que hablar desde la legalidad tranquiliza a un joven que busca en su suplemento semanal de rock una explicación razonable. Se pierde de vista que la visión juvenil es mucho más clara que la nuestra y como ellos mismos dicen “no se comen cualquiera”.<br />
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